El cruce del Rio Waal
Publicado: 17 Ene 2006, 13:20
EL CRUCE DEL RIO WAAL
Una entrevista con Thomas Pitt, Tercer Batallón, 504 Regimiento Paracaidista
Los problemas empezaron a surgir cuando elementos del 505 no lograron conquistar el puente sobre el Rio Waal en la ciudad de Nimega (Nijmegen). Mientras tanto, por fin llegaron los ingleses. Intentaron un asalto frontal un par de veces, pero no consiguieron pasar. De cualquier manera el plan acabó por concebirse, alguien pensó en mandar tropas que cruzaran río abajo. Había una fábrica como a una milla de donde estaba el puente, así que tendrían botes, cruzarían en botes para tomar el puente desde ambos extremos al mismo tiempo. Así, tendrían a los Krauts atrapados entre dos fuerzas, y probablemente se rendirían.
El Tercer Batallón de la 504 (nuestra unidad) fue elegido como conejillo de indias. Así que el primer paso antes del cruce era que íbamos a recibir algo de apoyo aéreo. Spitfire británicos (Typhoons), que podían operar a largo alcance desde donde estaban, en algún lugar de Francia (creo). Por fin, después de algún retraso, dos Spitfire llegaron y empezaron a ametrallar la orilla opuesta, y un dique donde estaban atrincherados los Krauts, y todo eso. En la segunda pasada, (los Alemanes) derribaron uno de los Spitfire, y el otro se fue a casa. Así acabó el apoyo aéreo.
Los ingleses tenían esos grandes tanques, he olvidado cómo se llamaban (Shermans). Iban a darnos algo de fuego de artillería, empezarían por tirar algo de plomo. Había unos ocho o diez de ellos (tanques), que se enterraron más cerca del puente que nosotros. Abrieron fuego, y soltaron mucho acero en poco tiempo, pero un par de minutos más tardes llegó el contraataque de una batería (alemana). Creo que cuatro o cinco de los tanques recibieron impactos, y los otros los retiraron.
Entonces nos dijeron que cogiésemos los botes y cruzásemos el río. El bote estaba hecho de un material que parecía lienzo, con unos cercos de madera, y admitía unos doce hombres. Tendríamos que remar para hacerlos cruzar. Entonces cogimos lo botes y salimos desde detrás de la fábrica (pensamos que los Krauts no sabían donde estábamos). Empezamos bajando para cruzar la orilla arenosa, recorrimos unas 50 yardas antes de llegar al agua. Corríamos con aquellos botes, y nuestro equipo, y con lo que hiciera falta. A toda esa morralla, el viejo (Mayor Cook) añadió que tendiésemos una línea de teléfono a través del río, de forma que pudiésemos llamar si necesitásemos fuego de cobertura o lo que fuese. No estábamos seguros de las radios que llevábamos funcionasen a esa distancia. Así que llevé a un chico de la sección de comunicaciones con nosotros, con un rollo de cable y un cacharro con forma de espiral.
Nos metimos en los malditos botes, y lo primero que pensé es que se había puesto a llover. Entonces me di cuenta de que era plomo que venía de los Krauts de la otra orilla. Aún así, allá íbamos.
Te diré que remamos como locos para conseguir cruzar. Muy pocos botes volcaron, aunque los tipos en la mayoría murieron en el asunto del cruce. Cuando llegamos al otro lado, a la otra orilla del agua, no sé cuántos botes perdimos en el río. Era un río infernalmente ancho. Salimos de los botes. Los dos tipos que iban con nosotros (los dos ingenieros) tenían que volver a coger más gente. Pasaron un infierno hasta que consiguieron volver. Pero para entonces los Krauts no estaban muy pendientes de ellos. Estaban más preocupados por nosotros. Llegábamos cruzando otra zona que parecía una playa (de entre 200 y 800 yardas de ancho) que había antes del dique final. Algunos estaban enterrados en zonas de la playa, y otros tras el dique. Íbamos prácticamente corriendo hacia ellos, y ellos se limitaban a dispararnos. Lo único que podíamos hacer era correr hacia el dique, porque no había ningún otro Maldito pedazo de cobertura, ni nada por el estilo. Así que finalmente conseguimos recorrer la mitad del camino hasta el dique y entonces ese chico que iba desenrollando su cable me dice “Me he quedado sin cable. ¿Monto aquí el teléfono?”. Yo le dije “Al infierno con el teléfono, hijo. Tómatelo calma y consigue llegar al dique. Ya hablaremos con ellos otro día.”
Así que finalmente conseguimos llegar al dique. Los Krauts estaban al otro lado. Ese dique debería tener unas diez yardas o así de ancho en la parte superior, y ellos estaban detrás. Pasamos un rato tirando granadas de un lado a otro, aquello parecía un juego. Ellos tenían sus potato mashers, y nosotros granadas de fragmentación. Así que mi trabajo era contener su flanco izquierdo, de forma que mientras avanzábamos hacia el puente los Krauts no pudieran cogernos por la retaguardia. Así procedimos a mantenerlo (el dique). Los Krauts intentaron cruzarlo (el dique) un par de veces, pero les acobardamos lo suficiente con todo el plomo que les dimos. Pero seguían allí. Poco después se unieron a mí los tipos del Primer Batallón, que acababan de cruzar. Habíamos conseguido limpiar lo que había en la playa. Para entonces estaba empezando a oscurecerse. Estaba empezando a hacerse tarde. Ellos (el Primer Batallón) se ofrecieron para mantener el flanco izquierdo.
Bien, así que cogí a mis muchachos y empezamos a bajar dique abajo hacia los puentes. No es necesario decir que el sol empezaba a ocultarse. Llegamos al primer puente, y cruzamos bajo lo que parecía un puente ferroviario. El Sargento de Pelotóon Grouse venía conmigo. Cuando miré arriba, pude ver unos tipos, y grité “Eh! ¿De qué unidad sois?”, tratando de adivinar de qué Compañía o unidad serían. Madre mía, eran un par de servidores de ametralladora, abrieron fuego sobre nosotros, así que tuvimos que besar el suelo y rodar a cubierto bajo el puente. Grouse me miró y dijo “Teniente, creo que era de unas de esas Divisiones Panzer, ¿por qué quería saberlo?”. Me pilló bien con esa. Los Krauts seguían en ese puente.
Seguimos la dirección de una especie de dique que pasaba bajo el puente hasta el otro lado. En la oscuridad, no nos los molestaron. Cuando llegamos al otro lado, supuse que o no nos veían, o no les importábamos. Creo que tenían sus propios problemas. Recorrimos un tercio de milla o así, y llegamos donde estaba el Puente de la Autopista. Cuando llegamos Cook, que era el Comandante del Batallón, estaba allí. Entonces el primero de los tanques ingleses llegó rugiendo por el puente. Lo limpiaron. La mayoría de la Compañía H (mi propia Compañía), y la G, y alguna más, llegaron poco después. No sé cuántos. Llegaron un par de Jeeps y allí estaba (el General) Gavin, el Comandante de la División, con su operador de radio. Se metieron en una casa que habíamos tomado como puesto de mando, y que estaba directamente junto al puente. Habían venido para recabar información, saber qué tal estábamos, cuál era la situación, y cosas de esas. Habíamos empezado a sondear qué había entre nosotros y Arnhem. Para entonces era prácticamente de noche, llegó un coche de mando Inglés, y se bajó un oficial. Era, supongo, el comandante del cuerpo. No estoy seguro de quién era. Pero era uno de los que venían sobre ruedas, y traía a su gente consigo. (El Coronel) Tucker estaba allí, y (el General) Gavin también, y (el Mayor) Cook, y yo también (Teniente Pitt) y uno de los oficiales de comunicaciones. Esa era la clase de gente que se reunía cuando aparecían vehículos como aquél.
Gavin dijo “Subamos unos cuantos hombres en los tanques y, salgamos hacía Arnhem”. Creo que estaba a 20 millas o así, no era casi nada, ya sabes. Este comandante inglés dijo “No movemos nuestros tanques de noche”. Gavin respondió “¿Qué no los movéis de noche? Si esperamos a mañana, entonces (los alemanes) tendrán tiempo de reaccionar y bloquearnos”. El inglés dijo “Bien, pero no podemos mover los tanques por la noche”. Entonces Gavin le dijo algo, le dijo “Si fuesen mis hombres los que estuvieran en Arnhem moveríamos los tanques por la noche. Moveríamos lo que hiciese falta por la noche para llegar allí.” El tipo dijo “Nosotros no. Nosotros los moveremos por la mañana.” *
20 de Septiembre de 1944
Así que montamos el frente ahí mismo, ¡oh!, tendríamos un perímetro de entre 500 y 1000 yardas. Llegó la mañana y la carretera a Arnhem no era otra cosa más que blindados alemanes y qué se yo, de todo. Recibimos nada más salir. No llegamos a avanzar más de dos millas, y eso fue todo.
Pero en mi opinión… No creo que ningún hombre que cruzó ese río en bote y tuviera la fortuna suficiente para llegar a la otra orilla pueda olvidar aquello en toda su vida. No hay forma humana de que puedas imaginar el infierno que fue aquello. Yo nunca lo olvidaré, todavía tengo sueños en los que estoy de vuelta a ese bote, remando como un loco
*Otras versiones dicen que el Comandante inglés se negó a avanzar sin el apoyo de la Infantería británica.
Una entrevista con Thomas Pitt, Tercer Batallón, 504 Regimiento Paracaidista
Los problemas empezaron a surgir cuando elementos del 505 no lograron conquistar el puente sobre el Rio Waal en la ciudad de Nimega (Nijmegen). Mientras tanto, por fin llegaron los ingleses. Intentaron un asalto frontal un par de veces, pero no consiguieron pasar. De cualquier manera el plan acabó por concebirse, alguien pensó en mandar tropas que cruzaran río abajo. Había una fábrica como a una milla de donde estaba el puente, así que tendrían botes, cruzarían en botes para tomar el puente desde ambos extremos al mismo tiempo. Así, tendrían a los Krauts atrapados entre dos fuerzas, y probablemente se rendirían.
El Tercer Batallón de la 504 (nuestra unidad) fue elegido como conejillo de indias. Así que el primer paso antes del cruce era que íbamos a recibir algo de apoyo aéreo. Spitfire británicos (Typhoons), que podían operar a largo alcance desde donde estaban, en algún lugar de Francia (creo). Por fin, después de algún retraso, dos Spitfire llegaron y empezaron a ametrallar la orilla opuesta, y un dique donde estaban atrincherados los Krauts, y todo eso. En la segunda pasada, (los Alemanes) derribaron uno de los Spitfire, y el otro se fue a casa. Así acabó el apoyo aéreo.
Los ingleses tenían esos grandes tanques, he olvidado cómo se llamaban (Shermans). Iban a darnos algo de fuego de artillería, empezarían por tirar algo de plomo. Había unos ocho o diez de ellos (tanques), que se enterraron más cerca del puente que nosotros. Abrieron fuego, y soltaron mucho acero en poco tiempo, pero un par de minutos más tardes llegó el contraataque de una batería (alemana). Creo que cuatro o cinco de los tanques recibieron impactos, y los otros los retiraron.
Entonces nos dijeron que cogiésemos los botes y cruzásemos el río. El bote estaba hecho de un material que parecía lienzo, con unos cercos de madera, y admitía unos doce hombres. Tendríamos que remar para hacerlos cruzar. Entonces cogimos lo botes y salimos desde detrás de la fábrica (pensamos que los Krauts no sabían donde estábamos). Empezamos bajando para cruzar la orilla arenosa, recorrimos unas 50 yardas antes de llegar al agua. Corríamos con aquellos botes, y nuestro equipo, y con lo que hiciera falta. A toda esa morralla, el viejo (Mayor Cook) añadió que tendiésemos una línea de teléfono a través del río, de forma que pudiésemos llamar si necesitásemos fuego de cobertura o lo que fuese. No estábamos seguros de las radios que llevábamos funcionasen a esa distancia. Así que llevé a un chico de la sección de comunicaciones con nosotros, con un rollo de cable y un cacharro con forma de espiral.
Nos metimos en los malditos botes, y lo primero que pensé es que se había puesto a llover. Entonces me di cuenta de que era plomo que venía de los Krauts de la otra orilla. Aún así, allá íbamos.
Te diré que remamos como locos para conseguir cruzar. Muy pocos botes volcaron, aunque los tipos en la mayoría murieron en el asunto del cruce. Cuando llegamos al otro lado, a la otra orilla del agua, no sé cuántos botes perdimos en el río. Era un río infernalmente ancho. Salimos de los botes. Los dos tipos que iban con nosotros (los dos ingenieros) tenían que volver a coger más gente. Pasaron un infierno hasta que consiguieron volver. Pero para entonces los Krauts no estaban muy pendientes de ellos. Estaban más preocupados por nosotros. Llegábamos cruzando otra zona que parecía una playa (de entre 200 y 800 yardas de ancho) que había antes del dique final. Algunos estaban enterrados en zonas de la playa, y otros tras el dique. Íbamos prácticamente corriendo hacia ellos, y ellos se limitaban a dispararnos. Lo único que podíamos hacer era correr hacia el dique, porque no había ningún otro Maldito pedazo de cobertura, ni nada por el estilo. Así que finalmente conseguimos recorrer la mitad del camino hasta el dique y entonces ese chico que iba desenrollando su cable me dice “Me he quedado sin cable. ¿Monto aquí el teléfono?”. Yo le dije “Al infierno con el teléfono, hijo. Tómatelo calma y consigue llegar al dique. Ya hablaremos con ellos otro día.”
Así que finalmente conseguimos llegar al dique. Los Krauts estaban al otro lado. Ese dique debería tener unas diez yardas o así de ancho en la parte superior, y ellos estaban detrás. Pasamos un rato tirando granadas de un lado a otro, aquello parecía un juego. Ellos tenían sus potato mashers, y nosotros granadas de fragmentación. Así que mi trabajo era contener su flanco izquierdo, de forma que mientras avanzábamos hacia el puente los Krauts no pudieran cogernos por la retaguardia. Así procedimos a mantenerlo (el dique). Los Krauts intentaron cruzarlo (el dique) un par de veces, pero les acobardamos lo suficiente con todo el plomo que les dimos. Pero seguían allí. Poco después se unieron a mí los tipos del Primer Batallón, que acababan de cruzar. Habíamos conseguido limpiar lo que había en la playa. Para entonces estaba empezando a oscurecerse. Estaba empezando a hacerse tarde. Ellos (el Primer Batallón) se ofrecieron para mantener el flanco izquierdo.
Bien, así que cogí a mis muchachos y empezamos a bajar dique abajo hacia los puentes. No es necesario decir que el sol empezaba a ocultarse. Llegamos al primer puente, y cruzamos bajo lo que parecía un puente ferroviario. El Sargento de Pelotóon Grouse venía conmigo. Cuando miré arriba, pude ver unos tipos, y grité “Eh! ¿De qué unidad sois?”, tratando de adivinar de qué Compañía o unidad serían. Madre mía, eran un par de servidores de ametralladora, abrieron fuego sobre nosotros, así que tuvimos que besar el suelo y rodar a cubierto bajo el puente. Grouse me miró y dijo “Teniente, creo que era de unas de esas Divisiones Panzer, ¿por qué quería saberlo?”. Me pilló bien con esa. Los Krauts seguían en ese puente.
Seguimos la dirección de una especie de dique que pasaba bajo el puente hasta el otro lado. En la oscuridad, no nos los molestaron. Cuando llegamos al otro lado, supuse que o no nos veían, o no les importábamos. Creo que tenían sus propios problemas. Recorrimos un tercio de milla o así, y llegamos donde estaba el Puente de la Autopista. Cuando llegamos Cook, que era el Comandante del Batallón, estaba allí. Entonces el primero de los tanques ingleses llegó rugiendo por el puente. Lo limpiaron. La mayoría de la Compañía H (mi propia Compañía), y la G, y alguna más, llegaron poco después. No sé cuántos. Llegaron un par de Jeeps y allí estaba (el General) Gavin, el Comandante de la División, con su operador de radio. Se metieron en una casa que habíamos tomado como puesto de mando, y que estaba directamente junto al puente. Habían venido para recabar información, saber qué tal estábamos, cuál era la situación, y cosas de esas. Habíamos empezado a sondear qué había entre nosotros y Arnhem. Para entonces era prácticamente de noche, llegó un coche de mando Inglés, y se bajó un oficial. Era, supongo, el comandante del cuerpo. No estoy seguro de quién era. Pero era uno de los que venían sobre ruedas, y traía a su gente consigo. (El Coronel) Tucker estaba allí, y (el General) Gavin también, y (el Mayor) Cook, y yo también (Teniente Pitt) y uno de los oficiales de comunicaciones. Esa era la clase de gente que se reunía cuando aparecían vehículos como aquél.
Gavin dijo “Subamos unos cuantos hombres en los tanques y, salgamos hacía Arnhem”. Creo que estaba a 20 millas o así, no era casi nada, ya sabes. Este comandante inglés dijo “No movemos nuestros tanques de noche”. Gavin respondió “¿Qué no los movéis de noche? Si esperamos a mañana, entonces (los alemanes) tendrán tiempo de reaccionar y bloquearnos”. El inglés dijo “Bien, pero no podemos mover los tanques por la noche”. Entonces Gavin le dijo algo, le dijo “Si fuesen mis hombres los que estuvieran en Arnhem moveríamos los tanques por la noche. Moveríamos lo que hiciese falta por la noche para llegar allí.” El tipo dijo “Nosotros no. Nosotros los moveremos por la mañana.” *
20 de Septiembre de 1944
Así que montamos el frente ahí mismo, ¡oh!, tendríamos un perímetro de entre 500 y 1000 yardas. Llegó la mañana y la carretera a Arnhem no era otra cosa más que blindados alemanes y qué se yo, de todo. Recibimos nada más salir. No llegamos a avanzar más de dos millas, y eso fue todo.
Pero en mi opinión… No creo que ningún hombre que cruzó ese río en bote y tuviera la fortuna suficiente para llegar a la otra orilla pueda olvidar aquello en toda su vida. No hay forma humana de que puedas imaginar el infierno que fue aquello. Yo nunca lo olvidaré, todavía tengo sueños en los que estoy de vuelta a ese bote, remando como un loco
*Otras versiones dicen que el Comandante inglés se negó a avanzar sin el apoyo de la Infantería británica.